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En esta ocasión quiero hacer algo diferente, normalmente lo que te voy a compartir lo verías en fechas de año nuevo; pero te quiero proponer que cambies tu año con un reto, ¿te animas?

Todos los años el fin de año llega antes de que nos demos cuenta, ¿no? La mayoría de las empresas se aceleran, y todo el mundo quiere cerrar proyectos y tareas antes de que lleguen las celebraciones. Nosotros mismos nos encontramos de golpe con que ha llegado súbitamente las fechas de cierre del negocio, y debemos pensar en las reuniones de fin de año para asegurarnos que el año fue exitoso.

En medio de tanta actividad vamos pensando en cuánto pasó durante el último año. Recordamos eventos que nos sucedieron, los logros de nuestro negocio y algunas derrotas. También empezamos a pensar en lo que se viene, lo que nos gustaría lograr. Algunos de esos sueños están en nuestra lista hace años, y muchos otros surgieron de forma reciente.  

Siempre pasa, que con todo nuestro ajetreo tanto con los compromisos familiares y “cierre” de nuestro negocio, a veces llegamos a una conclusión: debemos posponer lo que queremos para el próximo año.

Solo que lo mismo pensamos el año pasado. Y el anterior.

Eso no quiere decir que no hayamos hecho nada. Tal vez estuvimos muy ocupados, sintiendo que “no tenemos tiempo”. Tal vez tuvimos algún reconocimiento, o logramos algo a nivel personal. ¿Pero cuánto han avanzado realmente nuestros proyectos más importantes?

En mi caso, por años tenía que reconocer que no llegaba a ese nivel que tanto quería. Desde que me propuse iniciar un negocio, estaba detrás de ese sueño (que a veces resurgía con distintas formas cada año nuevo) había muchas otras actividades en la lista de pendientes: poder viajar más, tener tiempo en casa con mis seres queridos, la libertad de organizar mis horarios y tomarme unos días si mi familia lo necesita.

Cada año nuevo lo pensaba, pero no lo hacía.

Las primeras tres veces pensé en algo externo: “Lo hago el próximo año, cuando tenga tiempo”, “Voy a ahorrar, ¡fijo que sí!… Y empiezo en enero”, o simplemente “¡Está decidido! Este año paso a la acción”.

Para la cuarta ya me sentía mal de hacerme promesas. Una parte de mí las veía ya como sueños, ilusiones o expresiones de deseo. No sabía cómo hacer para cumplirlas, así que me conformaba con soñarlas.  Y no es que me resultaba fácil. Me sentía mal conmigo mismo, y me reprochaba dejar pasar el tiempo así.

 Y entonces un día hace un tiempo encontré con esta frase, que tal vez vos ya conoces: “Es normal que el ser humano sobre estime lo que se puede hacer a corto plazo y subestime lo que se puede lograr a largo plazo. Sobre estimamos los eventos, pero subestimamos el proceso”.

Me estaba exigiendo demasiado a tener resultados, y entonces pasaba directo a

acciones esperando logros “mágicos” o “instantáneos”. Pasaba más horas enfrente de mi computadora, leyendo toneladas de libros o viendo cientos de cursos online. Pero nada de eso traía resultados concretos. Como no los tenía, me frustraba, porque no sabía qué más hacer. Me estaba faltando tomarme un momento para ver la vida como proceso, el lugar de los años dentro de eso y, sobre todo, me estaba faltando asumir mi control en la situación.

Un día planeé mi año por primera vez. Los resultados simplemente me dejaron boquiabierto. Descubrí que planear el año es una actividad que puede tomarnos un día, dos o una semana, pero que impacta cada momento del resto del año si es hecho correctamente y conscientemente.

 Se transformó, desde entonces, en un ritual anual. En lugar de intentar mezclar planear el año basado en lo que pasara en las fiestas de diciembre, me tomo un tiempo en enero, más tranquilo, y trato de reflexionar sobre lo que pasó y lo que me gustaría que pase.

Llevo mis apuntes y libro favorito a algún lugar con la familia y me aboco simplemente a disfrutar y pensar en el largo plazo. Cada año reviso también mi método, y le agrego o quito nuevos pasos.

Este es el método que usé para pasar de estar trabado en una Oficina a

iniciar mi emprendimiento, viajar y poder compartir tiempo con más quiero. Y es el método que puede ayudarte a vos a lograr lo mismo o más.

Planear el año es uno de esos hábitos de alto rendimiento que tendemos a pasar por alto, y una muy buena base para incorporar los demás.

De hecho, esto es uno de los hábitos 80/20 que más impacto tiene en mis proyectos de largo plazo.

 Por eso hoy te traigo un RETO como mencioné al inicio.

Te reto a que este año hagas las cosas de una forma distinta. Te reto a evaluar qué fue bien, qué no tanto, plantearte objetivos que tengan que ver con lo que realmente es importante y crear los hábitos que lo hacen posible. Te reto a no pasar otro enero de entusiasmo y luego 11 meses en automático.

 Y sobre todo te reto a que inicies el año otra vez, planea tu año ahora.

Seguro hay muchas revistas con artículos y fotos bonitas para distraerte y ocupar tu tiempo dejando que pase el año. Los grandes cambios en mi vida, y en la vida de los emprendedores de nuestra Comunidad han empezado con el compromiso de no repetir errores o años monótonos, y con ese mismo compromiso puede empezar hoy el proceso que lleva a tu emprendimiento.

Solo tienes que aceptar el reto, ¿empezamos?

Te invito a unirte a nuestra comunidad y aceptar el reto de resetear el año HOY